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Autora: María Caudevilla.
Intérpretes: Luis Escudero, Quique Fernández, José Manjón,
Elisa Nuño, Ximena Vera.
Intérpretes: Luis Escudero, Quique Fernández, José Manjón,
Elisa Nuño, Ximena Vera.
Escenografía: M. Caudevilla, Cecilia Llama.
Vestuario:
Nónicade la Morena, Matías Zanotti.
Iluminación:
Flavia Mayans.
Dirección:
María Caudevilla.
Teatro:
Cuarta Pared. (29.6.2012)
Alas caídas
Es este un canto de amor.
De recuerdos tristes y de esperanza. Viven en los fracasos pasados, con el
intento del hoy y el sueño del futuro. Arranca esta visión con un ángel alado –se llama Clara- desde el centro del escenario –el público en dos laterales-, entre el sueño y el inicio. Son cinco personajes a quienes iremos conociendo. Es la historia de los amigos unidos en sus pasos por la vida.
Desde adelante y hacia atrás: biografías llenas de tristeza, pérdida del amor, un accidente que causa una grave minusvalía en uno de ellos, imágenes de relato y esperanzas en un improvisado teatrito de marionetas.
Procedimientos con cambios de escena, de retratos sobre el pasado.
Lo que más importa es la
belleza del texto. Su autora, María Caudevilla, lo elabora entre el
pensamiento vital, y es sin duda su inspiración. Casi son versos en
prosa, alegorías por donde puede andar igual Rafael Alberto –Sobre los ángeles-, el
misticismo de San Juan de la Cruz o versículos de la Biblia. Ella misma dirige el montaje -rico en abundantes cambios, y una iluminación , diseñada por Flavio Mayans, de aislamientos o símbolos de estrellas celestes.
El pasado es sobre todo triste. Caudevilla no frena en su duración, con un corazón tierno y
volcado. Es ciertamente hermoso; una literatura excesivamente prolongada,
inspirada y, sin embargo, su larga extensión –hora y media- es demasiado
para desbordarse: algo cansa, al igual que podría ser imposible leer de un tirón un
libro de poesías.
Este reparto es
excepcional, y los cinco intérpretes son voces y gestos preciosos,
sentimentales y bien asumidos. La compañía Baraka cuenta con ese imprescindible
dominio de ritmos y voces encajados: Lluís Escudero, Quique Fernández, José Manjón,
Elisa Niño, y Ximena Vera. Todos hemos escuchado con sensibilidad la tristeza
y el dolor de ese ángel, que terminará arrojando sus propias alas. Es el despido
de la inexistencia.
Enrique Centeno
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