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domingo, 24 de junio de 2012

Criaturas! ****

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Autores:  Sergi Belbel, Paco Mir, Miriam Iscl
 David Plana, Joan Ollé, Yolanda G. Serrano, 
Josep P. Peyró, Ágata Roca, Jordi Mollà.
Intérpretes: Mamen Duch, Miriam Iscla, María Lanau, Marta Pérez.
Vestuario: César Olivar.
Escenografía: Jon Berrondo.
Iluninación: Tito Rueda.
Dirección: David Plana (Compañía T de Teatre).
Teatro: Lara. (21.9.1999)
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Esos niños tan monos

Ha vuelto T de Teatre, las descaradas actrices que hace dos años aparecieron por Madrid –son de Barcelona, formadas en el Institut del Teatre- para ocupar, unos días previos a la temporada, y que se quedaron el resto de ella para atender el formidable éxito conseguido con este Hombres! La compañía se ha reducido de cinco a cuatro actrices, y una de ellas, además, es nueva. No importa: los procedimientos, el estilo, los propósitos y el resultado de esta Criaturas mantienen e incluso superan la calidad y eficacia del anterior trabajo.
De nuevo se ha recurrido a varios autores, para organizar el espectáculo en cuadros cortos -un total de 15-, y la diferente procedencia de los escritores no impide que las jóvenes actrices, con una muy hábil dirección de David Plana, consigan dar una unidad de estilo. El tema común son los niños, claro está: las criaturas del título. Sus servidumbres, es decir, la otra cara del angelical bebé y la contemplación; el odio que pueden generar a madres cuya vida se convierte en un infierno por su causa; el antes y el después de una pareja con niño; el fracaso de cualquier modelo educativo; el retrato de niños repelentes, bobos o egoístas, entre matrimonios cuyos maridos, sebosos e insoportables, han optado por entregarse a las retransmisiones de fútbol. Todo ello, y otros temas muy recurrentes sobre críos y sobre adultos, se cuenta con un extraordinario sentido del humor, pero las anécdotas poseen la acidez de la propia verdad, la cara brutal de situaciones cotidianas cuya poética se convierte aquí en un cruel sarcasmo.
    Aunque hay una ingeniosa galería de personajes, que van desfilando en monólogos y confesiones, el espectáculo es, sobre todo, coral, porque todas ellas intervienen continuamente, trasladan diálogos al unísono, y el espectador espera, precisa- mente, esa confluencia de personajes. Lo cual se hace, por parte de las cuatro, con una soltura y un desparpajo bajo el cual se deja ver un depurado conocimiento del trabajo actoral que, en algunos momentos, resulta sencillamente antológico. Imitaciones, composición de tipos, credibilidad aun dentro del tono de farsa, e incluso un guiño al público desde los propios personajes, son algunas de las claves de estas magníficas actrices.
    El resultado es un espectáculo singular que disipa cualquier prejuicio sobre una posible repetición de aquel Hombres!  Se ha trabajado mucho más en el juego escénico, en el decorado y la iluminación, que consiguen hermosos efectos y, sobre todo, los registros y el talento de las intérpretes ha crecido. También los textos –casi todos- son excelentes, aunque se tiene la impresión de que gran parte de su calidad se lo dan las manos de estas chicas.
    El éxito del espectáculo fue absoluto la noche del estreno. Criaturas habla de las cosas que nos rodean, de lo que nos importa del día a día. Y reflexiona sobre nuestra propia condición con la misma mirada crítica y sarcástica del mejor teatro de comedia. Por ello es de esperar que estemos ante uno de los sucesos de la temporada.
Enrique Centeno



domingo, 17 de octubre de 2010

La verdad de las mentiras ***

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Textos: Francisco Ayala, William Faulkner, Juan Rulfo,
Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges.
Con resúmenes de Vargas Llosa.

Intérrpretes: Mario Vargas Llosa, Aitana Sánchez-Gijón.
Dirección: Joan Ollé.
Teatro: Español. (3.2.2006)
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Mario Vargas Llosa es aquí únicamente el lector, en compañía de la actriz Aitana Sánchez-Gijón, con las tramas de su La verdad de las mentiras, sobre las páginas que ha seleccionado y que vuelan hacia el espectador. Va presentando a sus autores y los títulos elegidos, recitándolos –cinco en total- y emocionando. Explica los argumentos de Diálogo entre el amor y un viejo, de Ayala; A Rose for Emily, de Faulkner; ¡Diles que no me maten!, de Rulfo, El infierno tan temido, de Onetti, El Aleph, de Borges, y va reservando sus finales a los ya seducidos espectadores.
    Ha amado siempre el teatro, y pocas veces se le representa en nuestros escenarios. (Lo que sí recordamos es la versión que se hizo, en Madrid, de la novela Pantaleón y las visitadoras, con resultado espantoso, lo que no nos sorprendió al firmarlo Alfonso Ussía, uno de los señoritos escritores más reaccionarios). A Vargas Llosa le escuchamos aquí sus resúmenes y episodios en unas dulces lecturas, con voces graves y suaves, alternativamente junto a Aitana Sánchez-Gijón, disfrutando y degustando nuestro propio idioma. Encuentros con las fantasías, como si él fuese un cuentacuentos en los pórticos de cada relato. Las joyas van lanzándose hacia las butacas, y el escenario toma el poder de una representación teatral. El espacio lo ocupan, simplemente, en los dos sillones donde el peruano y el castellano van formando una especie de dúo musical de ritmos y sonidos que se encuentran en sus historias. El escritor y la actriz consiguen un espectáculo singular, un regalo a la sensibilidad.
Enrique Centeno
 

jueves, 10 de diciembre de 2009

La isla del tesoro **

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Autores: Con textos de Handke, Neruda,
Joan Barril, Joan Ollé.Intérpretes: Isabelle Bres, Karla Junyent,
Ester Nadal.
Dirección: Ester Nadal, Joan Ollé.
Teatro: La Abadía (11.1.2007).

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Estas actrices, Isabelle Bres, Karla Junyent y Ester Nadal, lanzan, limpiamente, voces de cuerdas concertadas, y van dejándonos escucharlas como una música de palabras enlazadas, textos levísimos, a veces con abundantes dichos aprendidos. Ocupan su sofá rojo -sofisticado-, con vestidos negros, y un atril –trillador de poemas- donde miran hojas, hijuelas: así podríamos referirnos al tesoro y la curiosa sucesión de palabras. Se trata de un trío con claves entrelazadas. Obra breve -una hora-, un auto de mínimas escenas e ingeniosas acciones: se enriquece lo que parece inútil, y las palabras sorprenden y desconciertan al escuchador, o espectador, que también se siente provocado.
(Hace casi cuatro décadas, hubo en España una compañía, rompedora, de música, poesía y escritura, montando obras extrañas, desconcertantes entre lo absurdo y la provocación. Aquellos verdaderos genios se llamaron así: ZAJ, provocadores y escandalosos. Recordamos una batalla entre el patio de butacas, lleno, y la escena vacía: números de inquietud en los que cada autor lanzaba su happening. Por ejemplo, en el silencio total, un actor pelaba lentamente una manzana y, poco a poco, se la iba comiendo para después marcharse. En un caballete, se había dibujado ya el título: Guillermo Tell. El público se miraba, no podía reaccionar y, al cabo de un rato, dedicaba con entusiasmo fuertes aplausos.
Es una lingüística basada en la ruptura –cómo no, con referencias del dadá-, que funciona a partir de verbos, nombres, letras, relaciones, variados significados de familias y tantos más que cambian continuamente. También alguna canción o poema -Serrat o Neruda-, en voces musicales o proyectadas mentalmente, y comunicaciones entre sordomudos con las manos y sus labios.
Estas tres personas –son brillantes actrices- , o cosas, comunican lo que ya sabemos, como esas canciones citadas: “Ahora que vamos despacio/ vamos a contar mentiras…”, hasta causar el humor absurdo, la ironía y la inquietud. Y se llegará al final, indicando así : “El último que salga, que apague la luz”.
Se pueden dar diversas opiniones y valoraciones sobre esta ironía titulada Isla del tesoro, pero nadie podrá negar la formidable interpretación de las tres jugadoras, en manos de sus creadores y directores, Ester Nadal y Joan Ollé, aunque lo atribuyen a ciertos autores –véase la ficha- de un modo lejanísimo y brevísimo, sin motivo para mencionarlos.
Enrique Centeno