
Filipovich, Guía del palacial Hermitage, ya en su vejez y enfermedad, prefiere mantener la memoria y el sueño de todas las obras, como si permanecieran aún en las desnudas paredes. Imagina acompañar, como siempre, a los visitantes, explicándoles cada cuadro. El actor, Federico Luppi, frente a los espectadores, relata, a su supuesto grupo, las pinturas y cuadros con sus detalles y calidades, como si estuvieran delante los de Velázquez o Rembrant, mostrando sus figuras con sus voces y sus gestos. Desde el patio de butacas, nos hace sentir el verdadero arte visto por él. A su lado, el Conserje del Museo, Igor -cuyo actor, Manu Callau, se pone a la altura del formidable Luppi, argentinos ambos-, nos hacen gozar con su particular pronunciación y tonos ricos, esa riqueza en la ironía, el enfado o el amor oculto. Todo ello consigue

El Guía pensaba y disimulaba que este Conserje era ignorante en cuestiones del Arte. Y entre los dos va iniciándose una cultura diferente: poco a poco, comprendiendo su disimulada amistad. Le sorprende el conocimiento de este aparentemente ignorante Iván. Ha aprendido todo escuchando atentamente, durante años, a Filipovich. Lo demuestra reviviendo igualmente una de las pinturas. Su amor por el arte le ha llevado a sustituir el cuadro de Stalin, colocando en su marco un famoso icono.
La militante Sonia –Ana Labordeta, también excelente-, soldado en su ya avejado uniforme de la resistencia, entra y sale preocupada por la gravedad de su marido. Y le hace creer que le será permitido acoger a nuevos visitantes que acudirán de nuevo para explicarles todo el Museo. Le oculta su cercano final y él, con la mirada en el vacío, finge su desconocimiento. Vemos que el drama se va acercando, pero queda entre nosotros su sensibilidad, la fe y la lealtad al Arte, así como la defensa ante la invasión nazi.
El texto de Morote es de gran calidad, un autor tardío y de obras escasas, de quien debemos esperar otras obras de tal altura.
A la buena dirección de Jorge Eines –también argentino-, se une la inteligente escenografía de José Luis Raymond, y la brillante iluminación de Juan Carlos Cornejo. Todo se ha inventado con mucho talento. Se consigue el entusiasmo agradecido con grandes aplausos.
Enrique Centeno
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Autor: Herbert Morote.
Intérpretes: Federico Luppi, Manu Callau, Ana Labordeta.
Escenografía: José Luis Raymond.
Vestuario: Ikerne Jiménez.
Iluminación: Juan Gómez Cornejo.
Música: Yann Diez.
Dirección: Jorge Eines.
Teatro: Bellas Artes (31.1.2008)
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