Autor: Michel Tremblay.
Traducción: Pablo Rey.
Versión española: Solá, Oteyza y González Gil.
Intérpretes: Miguel Ángel Solá, Blanca Oteyza.
Dirección: Manuel González.
Teatro: Amaya. (8.3.2010)
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Cuando sube el telón, veremos ya a la madre –Blanca Oteyza, estupenda- y al hijo –Migua Ángel Solá-, cuyo actor retrata al protagonista a sus tres años de edad. Es un ser ya inteligentísimo y desobediente que se permite oponerse a la cultura clásica de su madre. En cada tres partes de la obra se bajará el telón y, ante él, de nuevo hablará al público como un humorista de show. El brillantísimo actor, argentino, busca las carcajadas durante toda la obra, aprovecha y explota el lenguaje argentino, con esa riqueza que todos admiramos. Miguel Ángel Solá casi lo agota, pero muestra una interpretación formidable. Capaz de llegar hasta la autobiografía del autor, presuntuoso, desde la infancia y la adolescencia hasta convertirse en un escritor a los treinta y tantos años. Finalmente, el comediante crea una escena melodramática con una fantasía -lo que él atacaba- desde el amor y la vida junto a la muerte de su madre: Por el placer de volver a verla. Y durante unos momentos, la resucita felizmente. Ya había anunciado, en el discurso inicial, que el teatro jamás tiene que terminar mal.
Al salir del teatro, en la siguiente esquina ya no comentábamos nada sobre esta comedia.
Enrique Centeno
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