Autora: Laila Ripoll.
Idea original y dirección: Gonzalo Martín Scherman.
Intérpretes: Silvia García de Pé, Ana García Cerdeiriña,
Salva Sanz, José María Ciria.
Coreografía: Arnold Taraborrelli.
Escenografía: Arturo Martín Burgos.
Sala: Cuarta Pared. (5.1.2006)
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Parece que el tema -que no comprendemos para qué sirve o en qué consiste- le fue encargado a Laila Ripoll, que lo ha escrito en su estilo personal: frases, ocurrencias, dichos sueltos, versos en prosa, recursos ya escuchados en burlas utilizando las viejas canciones. En el fondo está además la facilidad de mantener al público en lo que cada día hace y aprueba. Es posible que se pretenda una crítica, pero el resultado es el enamoramiento de la estupidez y su aprobada identificación. La creación, la búsqueda, la doble vida de los personajes, la sociedad de alrededor, son con frecuencia aceptadas en la escritura que fascina, precisamente porque hacen lo esperado y no lo sorprendente; ni siquiera provocando la huida de esa diaria realidad.
Estos poemas en prosa, esta ausencia de personajes, esta presciencia de lo que debe buscar el teatro, a nosotros nos deja vacíos e incluso rechazamos un resultado tan conservador.
Enrique Centeno
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