
La acción se inicia con un monólogo o discurso en el que el abogado cuenta una curiosa e incomprensible historia. El relato lo transforma Sinisterra en texto teatral: lo intenta, prácticamente durante una larga primera escena, con el mismo procedimiento novelístico puesto en manos de los personajes. Un discurso de aquella historia, es el lamento de la experiencia pasada en la desconcertada vida que tuvo. El relato de Melville no se traslada al teatro. La repetición de sus páginas, desde la corbata del escenario, podría igualmente servir a un lector, lejos de un intérprete. (Cabe recordar la magnífica El lector por horas, original de Sinisterra, con numerosos textos ajenos, trasladados a una nueva obra teatral).
El absurdo, el humor, el jefe y el empleado, es un montaje sencillo decorado, logran una función agradable -breve duración- que llega justamente tal como es el original. Aplaudimos con ganas, y lo hicimos por esos dos actores inteligentes, Juanma Gómez –a pesar de su cierta escasez de tonalidad-, e Israel Ruiz, silencioso, con apenas leves acciones y fuerza total en sus diálogos ligerísimos, con sus miradas. El director ha estrujado bien el simple escenario.
E.C.
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Autor: Herman Melville (Dramaturgia de José Sanchis Sinisterra).
Intérpretes: Juanma Gómez, Israel Ruiz.
Escenografía y dirección: Pedro Forero.
Teatro: Círculo de Bellas Artes (25.3.2008).
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