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jueves, 8 de abril de 2010

Soliloquio de grillos *

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Autor: Juan Copete.
Intérpretes: Ana Trinidad, Paqui Gallardo, Paca Velardiez.
Escenografía y dirección: Esteve Ferrer.
Teatro: Sala Cuarta Pared (7.9.2006).
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La escenografía, llamativa, es un suelo transparente en el que se insinúan los cadáveres de muertos bajo tierra. Sobre ello, se encontrarán tres mujeres mayores que parecen estar buscando a sus hijos o a sus esposos. Ya lo entendemos: serán, entre los grillos, los españoles caídos y asesinados en las batallas y en los caminos, enterrados en fosas comunes. (Entre otras músicas, se incluye una muy lejana canción trágica refieriéndose a los soldados españoles en la guerra de Marruecos, “Pobrecita madre, cuánto llorará”). Está nuestra Memoria Histórica –su reciente Fundación- buscando y reconociendo, para darles un sitio a tantos miles que fueron asesinados. Tanto durante la Guerra Civil como en los años posteriores del dictador y de los falangistas.
   La memoria ha estado siempre en el recuerdo y el dolor de aquellos años: no hablamos ya de la crueldad de los ejércitos, sino de la represión criminal. Su recuperación es aprovechada enseguida en esta limitada obra de teatro. No hay en ella reflexión, sino sentimentalismo y ausencia de un texto realista. Y lo acompañan de vez en cuando con un sordante, las canciones de la guerra, sacadas del disco de la película.  La cosa tiene tela, aprovecharse así, ser tan originales.
Enrique Centeno

martes, 1 de septiembre de 2009

Como abejas atrapadas en la miel *

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Autor: Douglas Carter Beane.
(Adaptación de Bernardo Sánchez Salas).
Intérpretes: Luisa Martín, Félix Gómez,

José Luis Martínez, Ángel Burgos,
Ana Trinidad, Inge Martín.
Escenografía: Ana Garay.
Dirección: Esteve Ferrer.
Teatro: Príncipe Gran Vía. (6.2.2007)

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Una tal Alex –lo interpreta con entusiasmo Luisa Martín- es profesional estafadora aparentemente adinerada, que engaña con arte de seducción. Se dedica a buscar personajes que esperan el triunfo de sus profesiones; aquí, entre otros, se trata de un escritor ambicioso que ha sido ya reconocido en la prensa. Este guapo muchacho, Willer, –suponemos que quien lo hace es Félix Gómez, puesto que en el programa de mano se da una lista pero no un reparto; aunque nos da lo mismo olvidar sus nombre-, encarga su definitivo lanzamiento a esta mujer. Hábilmente, ella le irá sacando sus ganancias, para después dejarlo plantado y arruinado. Este primer acto es vulgar, graciosillo con ese estilo tópico, salado y dulce como el mal café neoyorquino. Continuará después, con dedicación, con los mismos timos al pintor, el músico o la actriz.
La función hace reír, con sus historietas, a ese público placentero que acude al teatro para ver, en persona, a conocidos intérpretes de las series televisivas. Los temas carecen de interés real, persiguiendo el ingenio para lograr -de vez en cuando-, algunas carcajadas, en el estreno, de compañeros de su mismo canal. En su encuentro final, Alex, listísima, deja a todos con dos palmos y ahogados en la miel de la dulce mujer. Y se añade la sorpresa de que, este Willer, tomando notas cada día, descubre que podría escribir su segunda novela triunfal: como al autor norteamericano, Douglas Carter Beane, le ha servido para esta comedia. Su título, Como abejas atrapadas en la miel, tiene mucho más valor que el libreto.
Enrique Centeno