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lunes, 25 de enero de 2010

Me huele a cuerno quemado *

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Autor: Juan Antonio Castro.Intérpretes: Jaume Comas, Mariona Ribas,
Dídac Castignani, Silvia Vilarrasa, Carles Arquimbau,
Víctor Álvaro, Anna Briansó, Xavier Tor, Ramón Canals.
Escenografía y vestuario: Montse Amenós.
Iluminación: Kiko Planes.
Música: Alex Polls.
Dirección: Esteve Polls.
Teatro: Español. (21.1.2010)

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El autor Juan Antonio Castro (1927-1980) es uno de los más recordados y, al mismo tiempo, abandonado por nuestro teatro. Estrenó en 1969 su primer gran éxito, Tiempo de 98, que fue después continuamente representado. Fueron otras diversas obras igualmente admiradas, como Ejercicios en la noche (1971), o el inolvidable Tauromaquia (1975), un espectacular montaje en el albero de una corrida de toros. Le gustaba al talaverano adaptar los clásicos: la última vez que ha figurado su nombre fue hace dos años, en una comedia de Calderón. Murió a los 53 años.
Queremos dar noticia del talento de De Castro, porque no podemos decir lo mismo sobre esta obra menor. Me huele a cuerno quemado (se añade Jugando con Molière) es una comedia de enredo con sorpresas jugosas y de graciosos diálogos, sobre personajes obtenidos de los más conocidos títulos de Molière, como El avaro, El enfermo imaginario o Las mujeres sabias, cuya genial escritura representa el más fuerte ataque a la sociedad francesa del siglo XVII. Es natural que nuestro dramaturgo Juan Antonio admirara a Jean Baptiste, lo que le tentó a copiarle, imitarle y utilizar frases de los originales. Lo quiso hacer y quedó en una vacía comedia que, situándola en aquel siglo, carece de importancia por su calidad plagiada, aunque consiga las risas.
Lo dirige con habilidad Esteve Polls (1927) en el Teatre Popular de Cataluny, con un buen conocimiento de la farsa. El reparto es impecable y es agradable la escenografía Montse Amenós.
Enrique Centeno

martes, 25 de agosto de 2009

Casa con dos puertas, mala es de guardar **

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Autor: Calderón de la Barca.
Adaptación de Juan Antonio Castro.
Intérpretes: Alejandro Torray, Candela Rabal,

Alberto Maneiro, Pablo Alonso, Gabriel Moreno,
Cristina Palomo, Maribel Lara.
Vestuario y escenografía: Lorenzo Collado.
Dirección: Manuel Canseco.
Teatro: Galileo (11.7.2007).

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Los juegos de Calderón de la Barca son siempre de relojería en la comedia de capa y espada, en su redondez de rimas. En esta adaptación que comentamos, lo más divertido es el engaño, las mentiras y el enredo. Aquellas damas parecen traídas de sus casas o balcones del XVII, o de las terrazas, salas de café o bares de copas actuales; las conversaciones y encuentros de miradas de los inocentes caballeros, que son hoy modernos ligones de segunda división. Estos textos de burlas, seducen a los directores para la diversión y alguna aproximación, siempre con la fidelidad y los ambientes originales -como en varias obras que montó la Compañía Nacional de Teatro Clásico de Adolfo Marsillach (1928-2002)-, en inteligentes adaptaciones como esta Casa con dos puertas, mala es de guardar. En ocasiones, compañías menos potentes se ven obligadas a reducir el reparto, eliminando a algunos personajes. Aumentan los juegos e incluso se entrelazan los textos o se añade alguno. El director, Manuel Canseco, ha querido repetir este montaje que realizó él mismo, con una versión cuya función dedica a quien lo firmó, hace veinticinco años: el autor Juan Antonio Castro (1927-1980), un singular escritor con numerosos éxitos comprometidos, con títulos como Tiempo de 98 o De la buena crianza del gusano. Cómo no recordarle.
El estreno veraniego lo vimos en el jardín del Teatro Galileo -sentados en mesas-. Se inicia con una especie de entremés, con poemas, músicas y canciones de la época que anuncian el agradable espectáculo. Una suficiente escenografía, y un gracioso vestuario -ambos de Lorenzo Collado-, con esos trajes rayados en azul sobre blanco, como en la orilla del mar, y un juego de movimientos que Canseco dirige con su conocimiento. Todos los intérpretes, con entusiasmo, hacen lucir los versos con vivo humor, como la frescura de la Dama, que interpreta Alejandra Torray, y la brillantísima eficacia del Padre, (Miguel Foronda). Sale el público contento tras esta comedia. No se buscaba más y fue suficiente en este mes de julio.
Enrique Centeno