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jueves, 29 de diciembre de 2011

Alicia ***

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Autor: Daniel Pérez.
Basada en la novela de Lewis Carroll.
Intérpretes: Marta Eguía, Niko Verona,
Lorena Roncero, Raúl Chacón, Daniel Guersi, 
Socorro Anadón.
Diseño y vestuario: Agatha Ruiz de la Prada.
Dirección: Jaroslaw Bielski.
Teatro: Réplika. (27.12.2011)
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Alicia en Navidad

En cuanto apareció, Alicia fascinó al público con el silencio y sus miradas fijas, echada  e intentando leer un gran libro de cuentos sin dibujos. Con su vestido azul y un delantal blanco (así la vistió el autor en sus dibujos) va tendiéndose  hasta quedar dormida. Es el  inicio de los capítulos que dedicó Carroll a su enamorada Alicia en el País de las Maravillas. Y al empezar su esperado sueño, grita un niño: “¡Es un conejo!”, uno de esos misterios -el primero- que irán contándose en los episodios. Supusimos que los intérpretes se sintieron ya tranquilizados, seguros, al percibir el calor de los niños.
En la obra que se representa, figura como autor Daniel Pérez, con el apellido de “Basado en Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll”. Poca justicia. Para convertirlo en escenas, traslada los textos a una ingeniosa versificación, muy eficaces entre pareados, cuartetos o redondillas  que aumentan aún más las ironías, los disparates y las sorpresas. Diálogos a los que se incorporan músicas y  bailes deliciosos. Se dirige esta función a niños de entre 4 y 6 años -creemos, pero aconsejo como pretexto también para los mayores-, y se consigue un entusiasmo continuo.
El director de Réplika, Jaroslaw Bielski, no ha utilizado demasiada escenografía: un panel de juego y proyecciones efectivas, algún muñeco –pocos, afortunadamente-. El vestuario se lo ha pedido a Agata Ruiz de la Prada, quien lo ha diseñado con su habitual estilo, y que en esta ocasión parece hecho a medida para Alicia. Más de diez personajes son representados genialmente por los seis intérpretes, tanto en los diálogos como en las canciones, con brillantes coreografías.
Es natural que sea Alicia quien centre todos los acontecimientos. Lo hace la actriz Marta Eguía, que, en cuanto aparece, seduce a los niños, quienes creen ver a una auténtica niña. Y es verdad, porque se transforma en una pequeña adolescente. No se trata de poner vocecitas imitadoras, sino de crear al personaje, que domina igualmente la danza. Bielski ha organizado todas las acciones en ritmos vivos, enlazando episodios. Es uno de los escasos montajes de teatro infantil merecedores del aplauso frente a las multiplicadas  torpezas  navideñas.
Enrique Centeno

domingo, 6 de marzo de 2011

Noches blancas **

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Autor: Fiodor Dostoievski.

Intérpretes: Raúl Chacón, Lorena Roncero.
Adaptación y Dirección: Jaroslaw Bieiski.
Teatro: Réplica. (4.3.2011)
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Se está celebrando el Año Dual España-Rusia en el que ambos países intercambian y organizan actuaciones culturales. Aquí en Madrid, Réplika Teatro dedica su sala durante este mes de marzo a Dostoievski, considerándolo como homenaje en el 190 aniversario de su nacimiento. Es necesario señalar que la inauguración, antes del estreno, se ha presentado por el embajador de Rusia, Kuznetsov, en una pequeña conferencia acerca del autor, de su interiorismo, independencia y prisión durante el zarismo. Y citó también la admiración que sintió hacia El Quijote: buena cita literal en esta celebración. Fue escuchado y agradecido con entusiasmo. Se hizo después el oscuro y se inició la primera representación, Noches Blancas.
    Es uno de los iniciales relatos que escribió Dostoievski, cuyo sentimentalismo la ha convertido en una de sus conocidas y sencillas obras. Ha sido a veces adaptada al teatro e incluso al cine (Visconti). En su preferido procedimiento, el autor utiliza la primera persona como narrador. En el escenario, será su personaje quien reflexiona y recuerda la historia de aquellas cuatro Noches blancas. Un monólogo interior que el actor, Raúl Chacón, -con el director, Jaroslaw Bielski-, transmite en tonos más meditativos: es lento, y el texto captura gracias al propio relato. Tal como en la novela, en su paseo por el parque descubrirá en un banco a la joven llorosa. Y aproximándose, comienzan sus diálogos. Ella vive en la tristeza por haberse alejado su prometido, e irá acercándose su amistad. Confiesa este idealista muchacho su soledad y el completo desconocimiento de las mujeres. Ella le explica que quedó huérfana, ya muy niña, y que vive desde entonces con su abuela, ciega, y con la madura matrona, sorda. Este melodrama –tenía Dostoievski 27 años- produce al público un cierto humor no deseado. La actriz, Lorena Roncero, da al personaje un carácter de inocencia e ingenuidad, a veces llegando a parecer una jovencita ignorante; tanto, que en los diálogos poéticos aparecen los encuentros de dos personajes imposibles de emocionar; quizá únicamente en la última escena con la huída de la chica hacia el antiguo amor. El montaje no ha querido presentar ese doble sentido entre la realidad y el sentido humano que llegó a convertir a Dostoiovski en uno de los grandes maestros de la novela rusa.
Enrique Centeno

viernes, 9 de octubre de 2009

El cartero llama siempre dos veces **

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Autor: James M. Cain.
Intérpretes: Socorro Anadón, Jaroslaw Bielski,
Luis Martí, Raúl Chacó.
Escenografía y vestuario: Malkorzata Zak .
Dirección y adaptación: Jaroslaw Bielski.
Teatro: Réplika (10.3.2007). Vista el 19.5.2007.

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Al cine ha llamado ya dos veces El cartero, ambos con dos excelentes trabajos, en 1946 y en 1981, siendo esta última –con Jack Nicholson y Jessica Lang- la novela de James M. Cain, que contó con el guionista y dramaturgo David Mamet. Una de las diferencias esenciales consiste en la adaptación que ha querido inventar Jaroslaw Bielski, comenzando la historia en la tercera parte con una vuelta atrás y después una vueltas adelante. La escenografía, de Malgorzata Zak, es una especie de calabozo cuyas rejas, a media luz, giran creando los distintos lugares de las acciones, desde la prisión a un despacho, de aquí al dormitorio o al exterior en la corbata. Tanto esta creación como la iluminación, son un llamativo mundo de serie en blanco y negro. Estos personajes de Cora y Frank viven en un mundo rocoso en el que se entremezcla el violento deseo con la desconfianza y traición hasta llegar al esperado drama rojo. Dos seres aparentemente sencillos cuya pasión enseguida se convierte en una continua complejidad: el inteligente viajero, vulgar, sin trabajo –lo hace muy bien el propio director- se encuentra en ese lugar, solitario –bar, restaurante, gasolinera como en Bus Stop- con esa mujer irresistible, entonces aburrida e insatisfecha junto a su inocente marido. El espectador no siente entusiasmo entre diálogos o escenas rotas, que, simplemente, facilitan el conocido argumento.
El director sabe muy bien montar estos planos largos, pero no consigue un acercamiento al realismo actual de este texto, que no es mucho más que una magnífica novela. Y nos parece extraño que Bielski se meta en esta obra después de salir del montaje de Esperando a Godot en la pasada temporada. Además, el reparto debería incluir buenos actores –aquí no los hay- imprescindiblemente. En el conjunto se salva, junto a él mismo, la actriz Socorro Anadón en su personaje de Cora.
Enrique Centeno

jueves, 28 de mayo de 2009

Hamlet *

Es un espacio vacío, un rectángulo en cuyos laterales se sitúa el público, muy próximo a los actores. Sin la cuarta pared, los intérpretes desnudos de atrezzo y de mobiliario. Atrevimiento para esta compañía, cuyo limitado reparto utiliza los dobletes e incluso la reducción del texto. El piso, una extensa moqueta roja, evidencia el sentido trágico. Un gran espejo juega con una inteligente iluminación diferenciando las escenas; el salón real, la nocturnidad, las soledades, el cementerio y el sangrante final.
Como todas las tragedias de Shakespeare, Hamlet es complicado, y son imprescindibles grandes actores, especialmente con el más histórico personaje. Lo hacen con todo entusiasmo Raúl Chacón; o el Rey, Borja Manero, con aceptables resultados. Todo el equipo lo es, pero se les ordena sus visibles fortalezas -a excepción de Socorro Anadón, la Reina- y los actores recurren a grandes voces que rompen en gritos, violentos textos, lo mismo que en las reflexiones y conversaciones, incluyendo la soledad del Príncipe de Dinamarca. La dirección del respetado Jaroslaw Bielski se centra sobre todo en ritmos, movimientos y composiciones; pero ignoramos porqué ha abreviado, precisamente, la escena del los cómicos a quien contrataba Hamlet. Lo que Shakespeare pone en sus palabras son normas para los actores o cómicos. “… La acción debe corresponder a la palabra (…) no atropellando la simplicidad de la Naturaleza (…) un espejo en que vea la virtud su propio carácter (…) Si esa pintura se exagera o se debilita existirá la risa (…); que al verlo hincharse y bramar no los juzgué de la especie humana, sino una simulaciones rudas…” Son instrucciones ya históricas citadas por el bardo, así como por Lope de Vega. Deberían estar en las paredes de las aulas de escuelas superiores, academias, y enseñantes del teatro clásico.
Enrique Centeno
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Autor: William Shakespeare.
Traducción: Ángel Luis Pujant.
Intérpretes: Raúl Chacón, Borja Manero, Socorro Anadón,
Pablo Castañón, Niko Zamiat, Daniel Ghersi, Marta Egu,ia,
Luis Martí,José Manuel Taracido, Antonio Martín.
Escenografía y vestuario: Malgorzata Zak.
Dirección: Jaroslaw Bielski.
Teatro: Réplika (9.2.2008)
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