Mostrando entradas con la etiqueta Amaya Curieses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amaya Curieses. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de mayo de 2011

El condenado por desconfiado *

____________________________
Autor: Tirso de Molina.
Versión de Amaya Curieses.
Dirección: José Maya.
Compañía Zampanó.
Teatro: Pavón. (2.5.2001)
___________________________

Bienvenida al Pavón

Noche de fiesta teatral la del pasado jueves. La compañía Zampanó Teatro ha conseguido, tras muchos esfuerzos, reformar, recuperar y abrir el castizo teatro Pavón, junto a la plaza de Cascorro, una labor por la que hay que felicitarles y agradecerles. La sala, de gran aforo, la pisamos la última vez hace casi quince años, cuando se encontraba ya decrépita y casi en el abandono. Su arquitectura, de resonancias modernistas, aparece ahora hermosa y estimulante.
    Fue lo mejor de la noche. El espectáculo de la compañía Zampanó no estuvo a la altura de la ilusión. El clásico de Tirso aparecía sin fuerza y sin desentraña, entre voces recitativas de resonancias vetustas, como tanto la acción, el movimiento y hasta el desarrollo argumental producían la sensación de un teatro de aficionados de hace treinta años. No había nada allí –la luz, tal vez- que mereciera la pena: sería cruel afirmar que lo mejor del montaje es que tenga entreacto, porque de esa manera puede uno ganar la salida y abandonar el precioso edifico, para hacer cosas más estimulantes; pero lo cierto es que fue así.
Enrique Centeno

martes, 18 de noviembre de 2008

Árbol de la esperanza **


Sobre una cama. Continuos dolores, voces, desgarrados gritos. De vez en cuando, a su alrededor, andan los fantasmas de su vida. La obra pretende que sean algunos recuerdos de Frida Kahlo, ya en la gravedad definitiva, físicamente yerta, sobre el pasado.
La escena produce, en todo momento, la sensación de su angustia. Su cuerpo destrozado durante toda su vida, tras el accidente del atropello del tranvía. Mujer luchadora, feminista, pintora, enamorada del mundo, como de su difícil marido -Rivera-, y de buenos amigos -entre ellos Trosky, al que ayudó-, su valentía.
Hemos visto varias obras sobre Kahlo, tanto en cine como en teatro. De lo último, recordamos Frida K, texto de Gloria Montero, que interpretó la actriz Maite Brik. En un monólogo contaba un viaje sobre aquella ;Khalo emocionante, hace ya bastantes años -1995-, que siempre se recordará. Si lo citamos, es para señalar que la autora de esta obra, Laila Ripoll, parece buscar aquella situación patética en un monólogo, para causar únicamente la frustración de la pintora. Es cruel. También el que la única intérprete –con alguna imagen fantasmal- la respetable actriz Amaya Curieses, solamente pueda emitir gritos, inmóvil en el lecho final.
La autora ha sido capaz de montar un Calderón recientemente -2007, octubre- uno de los mejores espectáculo vistos en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Pero sigue presentando textos propios que también dirige. A veces, sus obras son políticas o reportajes para el teatro. Fue así en La ciudad sitiada, con sus críticas entre la comicidad. Es difícil la construcción y el dominio de la estructura dramática. En este Árbol de la esperanza, no coincide con su significado, porque es más lo contrario, la no esperanza en su viaje final. Se trata de una especie de elegía a Frida. Aparece más la desesperación y la muerte. Es posible, pero creo que no lo ha conseguido.
Enrique Centeno
__________________________________
Autora y dirección: Laila Ripoll.
Escenografía: Arturo Martín Burgos.
Intérpretes: Amaya Curieses, Irene Curieses.
Teatro: Cuarta Pared. (10.1.2008)
__________________________________