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jueves, 19 de noviembre de 2009

La duda *

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Autor: Benito Pérez Galdós.Adaptación de El Abuelo por Juan Altamira y Carlos Villacís.
Intérpretes: Nati Mistral, Esperanza Alonso, Zorion Eguileor,
Manuel Aguilar, Carlos Manuel Díaz, Patricia Ponce de León, Esther Palomo, Nerea García, Jorge Nerino, Emiliano Redondo, Marisa Segovia.
Vestuario: Javier Artiñano.

Escenografía: Alfonso Barajas.
Dirección: Ángel F. Montesinos.
Teatro: C. C. de la Villa (16.1.2007)
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La obra fue escrita como novela dialogada, que el propio Pérez-Galdós transformó en teatro, adaptado también por otros autores. Nos referimos a El abuelo. En esta representación que vemos, le ha convertido en una abuela. El auténtico personaje fue llevado muchas veces a los escenarios e incluso al cine. La tercera o cuarta versión la dirigió José Luis Garci y, debido sobre todo al actor Fernán-Gómez, constituyó un gran éxito. Ahora se llamará La duda, intentando ganar al público con la conocida, curiosa y popular Nati Mistral.
En el melodrama, situado a finales del siglo XIX, se trata de descubrir quién de las dos niñas de la familia es la nieta legal de El abuelo; esa es La duda que le atormenta para averiguar quién es la auténtica, y quién la hija ilegal de su nuera, nacida en el engaño. Ya se comprenderá que tal argumento puede causar humor más que lágrimas buscadas. El veloz escritor consiguió en su tiempo la emoción, y tal vez se logra en esta ocasión, como en el cine dulce, con el buen director Ángel F. Montesinos. El montaje cuenta con un rico decorado y un valioso vestuario. Ante la construcción y con su ropa, Nati Mistral se entrega como perteneciente casi a la época de Galdós. Hay público que la adora.
La noche del estreno fue recibida entre aplausos antes de comenzar. Tal hecho, junto a la puesta en escena, pueden servir para enseñarnos cómo fue el teatro muerto desde hace ya más de un siglo. Nos hace comprender por qué este arte ha podido transformarse para las nuevas generaciones. Un museo es un museo.
Enrique Centeno

martes, 28 de julio de 2009

No hay burlas en el amor **

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Autor: Calderón de la Barca (Adapación de Domingo Miras).
Intérpretes: Alejandra Torray, Gabriel Moreno,

Alberto Closas, Cristina Palomo, Pablo Alonso, Natalia Jara,
Pedro Moreno, Víctor Bemedé, Joan Dameras.
Dirección: Manuel Canseco.
Teatro: Galileo. (15.7.2008)

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Un día la tragedia, y el otro el drama o el auto sacramental. Este sacerdote no sabemos cómo era capaz de escribir las divertidas comedias de amor. Quizá miró desde los ventanales, los amores y las mentirillas de las mujeres. Es posible también que lo escuchara en sus horas del confesionario. Utiliza muchos nombres de personajes en diferentes comedias, siempre con sus geniales ritmos y rimas. Sus octavillas son, quizá, los más brillantes versos que producen bellísimas escenas.
La adaptación de este No hay burlas en el amor la ha hecho el autor Domingo Miras, y lo dirige Manuel Canseco, cuyo conocimiento de estas comedias se ha comprobado en diversos montajes. Justamente hace un año, en los Veranos de Madrid, mostró, en este mismo teatro, Casa con dos puertas mala es de guardar. Nos divertimos también.
El jardín-patio, con el que cuenta el Galileo, acoge agradablemente y ofrece sus mesas en las que se puede cenar, beber y fumar –no es necesaria la persecución de nadie, es al aire libre-, especialmente en un entremés –loa- de juegos con los propios actores, encantadores. Y allí, viniendo de Burgos, quiero más una morcilla/ que en el asador reviente (Góngora). Después comienza la comedia, en un sencillo y bonito decorado, con dos alturas como en los viejos corrales, integrado en los ladrillos de las paredes del lugar. Como cada año, el espectáculo no es una superproducción, ni falta que hace, con el arte de la interpretación y sus legales vestuarios: mejor que bobadas de los grandes gastos que Traten otros del gobierno/ del mundo y su monarquía (también de Luis de Góngora).
Todo el reparto dice bien los versos y los hacen entender –no siempre ocurre-, en un humor jugoso. Es imprescindible destacar a Nuria Torray, en una Beatriz cursi y presuntuosa. Una noche feliz.
Enrique Centeno